Suelo radiante

Una calefacción por suelo radiante consiste, esencialmente, en una red de tuberías empotradas en la capa de mortero que se halla bajo el suelo de una edificación. Por dicha red de tuberías circula agua calentada en una caldera o paneles solares. El calor del agua se transmite al suelo a través de las tuberías, y este, a su vez, cede el calor al ambiente de la edificación.

El suelo radiante resulta el mejor sistema de calefacción para combinar con energía solar térmica, por la baja temperatura necesaria en el agua del circuito (de 30º a 40º) y por la capacidad del suelo para acumular el calor enviado por los colectores solares.

Existen una serie de cualidades que caracterizan a las calefacciones por suelo radiante y las diferencian de los demás sistemas de calefacción:

  1. Permiten emplear fuentes de calor que generen agua caliente a baja temperatura y ahorren energía, (bombas de calor, calderas de condensación, paneles solares, etc.).
  2. No existen zonas frías y calientes dentro de una misma habitación.
  3. No necesitan aparatos emisores.
  4. No levanta polvo ni produce corrientes de aire. No ennegrece las paredes, los techos y las cortinas.
  5. El aislamiento termoacústico se incluye debajo del suelo de toda instalación de este tipo, e impide que se propague el calor y los ruidos de una planta a otra del edificio, dando una mayor calidad a la vivienda.
  6. Permite a los niños jugar en el suelo.
  7. No reseca el aire.

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