Suelo radiante
Una calefacción por suelo radiante consiste, esencialmente, en una red de tuberías empotradas en la capa de mortero que se halla bajo el suelo de una edificación. Por dicha red de tuberías circula agua calentada en una caldera o paneles solares. El calor del agua se transmite al suelo a través de las tuberías, y este, a su vez, cede el calor al ambiente de la edificación.

El suelo radiante resulta el mejor sistema de calefacción para combinar con energía solar térmica, por la baja temperatura necesaria en el agua del circuito (de 30º a 40º) y por la capacidad del suelo para acumular el calor enviado por los colectores solares.

Existen una serie de cualidades que caracterizan a las calefacciones por suelo radiante y las diferencian de los demás sistemas de calefacción: